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martes, 12 de septiembre de 2017

Las telarañas orbiculares

Actualmente se conocen más de 34.000 especies diferentes de arañas entre las cuales el 50% emplea la seda para capturar presas.

Si tenemos esto en cuenta es bastante normal que hasta ahora haya hablado y mostrado muchas fotografías de arañas. Pero de lo que me he dado cuenta que no es tan normal es que no haya hablado casi nada de la seda de las arañas y sus telarañas, sobre todo si tenemos en cuenta que hoy se conocen más de 130 formas diferentes de telaraña. Por ejemplo:

  • Miagrammopes caza moscas con un solo hilo.
  • Hyptiotes construye un triángulo.
  • Scoloderus teje una tela parecida a una escala de cuerda
  • Theridion construye una telaraña parecida a una cuna.
  • Deinopis cuelga cabeza abajo sosteniendo una telaraña minúscula en sus patas delanteras, arremetiendo contra cualquier mosca que se acerque demasiado.
  • Mastophora mueve una sola hebra con una pesada gota en el extremo.
  • Latrodectus construye una telaraña que es estrecha en la parte superior, ancha en la inferior, y llega hasta el suelo.
  • Agelena construye una telaraña en forma de embudo.
  • Liphistius traza un profundo agujero con hilos, lo cubre con una trampilla, y tiende hilos pegajosos por el terreno próximo, que sirven como un sistema de alarma primitivo.
  • Theridiosoma globosum hace oscilar la superficie de la tela con las corrientes de aire cuando sus víctimas se aproximan a su campo de visión.
  • Otras arañas, entre las que se encuentran algunas especies de los géneros Theridiosoma y Epeirotypus, distorsionan ellas mismas su tela tirando del centro unos tres a cinco centímetros mediante un hilo enganchado a la vegetación cercana. Construyen una tela con forma de cono que queda oculta a sus presas porque cuando éstas vuelan por la base del cono, son incapaces de ver su centro o área donde los hilos son más densos. El centro es liberado y la web se proyecta como una especie de red que «pesca» a la presa en cuando se pone a su alcance.
  • N. clavipes puede modificar la visibilidad de la tela refleja añadiendo pigmentos a la seda que aumentan su reflectividad. Por ejemplo, puede producir una seda amarilla que atrae a abejas y otros insectos en ambientes con una gran iluminación, mientras en lugares más sombríos, donde la seda es más difícil de ver, no añade pigmentos.
  • Otras arañas, como Argiope aetherea y A. keyserlingi, añaden más decoraciones y éstas son más elaboradas cuando hacen telarañas en lugares sombríos que en iluminados.
  • Las llamadas arañas cribeladas producen una seda formada por múltiples filamentos que peina a través de un órgano situado en una pata y denominado calamistro.
Sin embargo, entre las telarañas más estudiadas está la de la araña europea típica de jardín, Araneus diadematus que teje una telaraña de tipo orbicular de hasta 40 - 50 cm de diámetro, con unos 18 o 42 hilos radiales, entre las hojas o en los arbustos, con preferencia en las riberas de los ríos y normalmente a 1 m del suelo aproximadamente. Suelen permanecer cabeza abajo en el centro de la telaraña a la espera de que caiga en la trampa algún insecto volador. Cuando cae la noche la araña se come la tela junto con lo que haya conseguido atrapar. Después comenzará a construir una  nueva telaraña con antelación suficiente para que esté preparada al amanecer.


Araneus diadematus delicadamente sujeta en dos sedas de su telaraña


La telaraña orbicular típica, como la de Areneus diadematus sigue el siguiente esquema:



La resistencia de un hilo de seda de una telaraña de este tipo es de 149 kg/mm2.
La telaraña es capaz de aguantar un animal 2.000 veces más pesado que ella (Masiac 1996).

Zygiella X-Notata es otra araña araneomorfa descrita por Clerck al igual Araneus diadematus y que puede considerarse una araña doméstica porque teje sus redes la mayoría de las veces en los marcos de las ventanas de las casas, aunque también puede hacerlas en muros o cercas, o mas raramente debajo de la corteza de viejos árboles.






Las redes que teje Zygiella, sin embargo, no son tan vistosas como las de Araneus diadematus, también sin redes orbiculares pero con dos sectores sin conectar los hilos en una de las dos esquinas superiores. Una red normal de esta araña tiene entre 25 - 30 hilos radiales. Las arañas jóvenes (mas raramente los ejemplares adultos) tejen su telaraña sin dejar esos espacios libres, especialmente si el ángulo entre los hilos radiales y el radio es muy grande.  Se ha visto que los hilos conductores en la mitad de esos sectores desconexos, le sirven a la araña de escondite.





La secreción proteica fundamental de la seda con la que se hace la telaraña se produce en unas glándulas abdominales llamadas glándulas sericígenas. Después la secreción glandular se transporta por un conducto hasta una estructura denominada fúsula para posteriormente ser expulsada al exterior. Las fúsulas están agrupadas en hileras (“Spinnerets” en inglés), unos pequeños órganos situados casi siempre en el extremo del abdomen, a los que llegan diferentes músculos. Dentro de las glándulas la seda se encuentra en estado líquido y cuando se transporta la secreción por los conductos para llevarla a las fúsulas y la araña contrae los músculos de las hileras se convierte bruscamente en sólida. Una caída de pH de 6.3 a lo largo del conducto de excreción se cree que produce cambios sobre el dominio N-terminal de las espidroínas (proteínas de la seda) que convierten la seda líquida en seda sólida (Askarieh 2010).

La mayoría de las arañas poseen seis hileras, pero pueden tener hasta ocho o dos como mínimo. Las especies más primitivas poseen un par de hileras y sintetizan siempre sedas muy similares, mientras que las arañas más evolucionadas tienen hasta 7 glándulas diferentes con las que pueden sintetizar diferentes tipos de seda para diferentes funciones.

Un ejemplo de esto es Araneus diadematus que excreta seis tipos distintos de seda, formada por dos tipos de espidroínas y algunos glúcidos, empleando siete glándulas diferenciadas situadas en la parte posterior de su abdomen. Produce alrededor de 20 m de seda por tela y ha de reconstruir su tela cada día, por ello y para evitar la sustancial pérdida de proteínas, se come previamente la tela vieja.

Las siguientes glándulas difieren morfológicamente e histológicamente: glándulas ampuláceas, glándulas aciniformes, glándulas tubuliformes, glándulas agregadas, glándulas piriformes y glándulas flageliformes (o coronatae). Cada una de las glándulas tiene un conducto que va a parar a una hilera por la cual pultruyen los hilos de seda a través de los husillos (o fúsulas). Generalmente cada araña dispone de tres pares de hileras que producen distintos tipos de seda. Cada hilera tiene entre 120 y 150 husillos micrométricos por los que fluye la seda.


La seda debe ser extraída de la hilera por la propia araña mediante sus patas traseras o a veces por el propio peso del animal dejándose caer.

Volviendo a la telaraña orbicular, los radios y parte de los marcos de las telas suelen estar formados por sedas producidas en la glándula ampulácea mayor, que contienen dos tipos de proteínas (espidroína 1 y espidroína 2) y que se caracterizan por su rigidez y resistencia. Las arañas se desplazan por ellas cuando arrastran alguna de sus presas, aprovechando su mayor resistencia y rigidez.

  • La seda que forma las espirales transversales está compuesta por una fibra menos rígida, más elástica y deformable, pero no tan resistente como las radiales. Está diseñada para que los insectos en lugar de rebotar se queden adheridos, debido a la gran deformabilidad de la seda. Estas sedas son producidas en las glándulas flageliformes y solo presentan un tipo de espidroína.

  • La seda que forma las espirales auxiliares se genera en las glándulas ampuláceas menores y se utilizan como armazón a la hora de preparar las telas de araña antes de la generación de la seda de captura radial.

  • Las arañas producen también una seda de tipo "mortero" que emplean en las juntas entre sedas de captura y sedas radiales. Esta seda se produce en la glándula piriforme.

  • Para lograr mayor seguridad en las capturas, los araneidos y los tretragnátidos además producen en la glándula agregada una seda con carácter adhesivo (hebras glutinosas), con elevado contenido de agua y glucoproteínas, que emplean para recubrir la seda de captura. Como una tela pegajosa es también más visible, sólo las especies nocturnas o las que viven en hábitats poco iluminados las hacen; las que viven en hábitats con más luz tienen que conformarse con tejer telarañas menos visibles y pegajosas que son menos eficientes a la hora de retener las presas más grandes.

  • Finalmente, en las glándulas "cilíndrica" y "aciniforme" respectivamente las arañas suelen producir dos sedas más para recubrir exteriormente e interiormente los huevos de su descendencia.

Las arañas (en este caso Araneus diadematus) deben ser muy cuidadosas y únicamente moverse en los hilos no pegajosos en sus telas. Para ello tienen una glándula especial en sus patas.


Araneus diadematus en su telaraña


Araneus diadematus en su telaraña


Durante mis paseos por el campo o los jardines es relativamente frecuente que me encuentre con algún ejemplar de Araneus diadematus. Normalmente suelo ver la red orbicular y entonces, me paro y busco a la araña que si no está en el centro de la red, anda escondida entre las hojas cercanas.



Araneus diadematus pillada en su escondite, tapada entre las hojas de cerca de su red de caza


La misma Araneus diadematus en su escondite, al día siguiente de la foto anterior. Se puede ver como no siempre se coloca en la misma posición
y como mantiene contacto con hilos de su telaraña para notar las vibraciones si cae una presa en ella


Lo que no es tan frecuente es que me la encuentre a mucho mas de un metro de altura, con su red orbicular tejida desde el borde de una ventana y a ella escondida en el marco como si fuese una Zygiella X-notata




Araneus diadematus escondida junto a su red en el marco de una ventana de la galería de casa
No hay dos, es una y su reflejo en el cristal de la ventana  :)

Lo habitual es encontrarla escondida entre las hojas de una planta y no de esta otra forma, en el marco de una ventana, al acecho de lo que pueda caer en la red para bajar al centro como una loca.



Se aprecia como Araneus diadematus mantiene contacto con los hilos de su red,
para notar si alguna víctima cae presa en ella

Pero la verdad es que esta Araneus didaematus esté en la ventana de la galería de mi casa, donde hay muchas mas arañas de otras especies y parece que en parte les ha copiado el comportamiento.

Eso sí, parece que hacen turnos, unas son nocturnas y salen a cazar denoche, mientra Araneus diadematus aregla su red y de día, cuando las otras se esconden y descansan, Araneus diadematus toma el relevo y caza a los descuidados díptero o himenópteros que pasen por allí.



Araneus diadematus a la espera de una captura junto al marco de la ventana

La telaraña orbicular típica de las arañas tiene un único origen evolutivo. La diversificación de las telarañas es un proceso que responde a la necesidad de ocupar nuevos hábitats naturales (troncos, tallos, etc.) y de explotar los recursos de un modo más eficiente. Hace unos 200 millones de años, en el triásico medio, surgieron las arañas orbiculares, que se diversificaron rápidamente durante el final del triásico y el inicio del jurásico. Tradicionalmente, el proceso de diversificación de las telarañas se había vinculado a la expansión de los insectos, la presa principal de las arañas, y de las plantas con flor (angiospermas). Sin embargo es muy posible que las modificaciones de las telarañas hayan sido dirigidas a ocupar nuevos hábitats naturales (troncos, tallos, etc.) y de explotar los recursos de un modo más eficiente. Al parecer todas las innovaciones evolutivas que han tenido lugar a partir de una tela orbicular ancestral aparecen de manera independiente, tienen un coste energético menor para la araña y exigen menos pautas comportamentales lo que nos indica que, más que seguir el proceso evolutivo de los insectos, las arañas diseñaron nuevas estrategias para ocupar el máximo espacio ecológico posible.

“No es tejer telarañas, lo que ha permitido la diversificación de las arañas, sino producir seda"