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domingo, 27 de agosto de 2017

La rana Ibérica

El Orden anura es el grupo de anfibios que conocemos con el nombre vulgar de Ranas y Sapos. En un principio llamábamos ranas a los anfibios del género rana, que luego pasó a llamarse Género Pelophylax y sapos a los anfibios del Género Bufo, pero en la actualidad cuando hablamos de rana nos referimos a las especies más gráciles, de piel húmeda y lisa, buenas saltadoras, y de hábitos trepadores o acuáticos y cuando hablamos de  «Sapo» hacemos referencia a las especies de piel más seca y rugosa, más robustas, marchadoras, menos ágiles y que suelen habitar en el suelo húmedo excavando galerías. Por lo tanto la distinción entre ranas y sapos no tiene actualmente ninguna validez taxonómica.

Lo que conocemos vulgarmente como ranas engloba de esta manera especies de diferentes familias; las verdaderas ranas son las especies que forman parte de la Familia Ranidae.

Hablé de los anfibios como Orden e introduje a la Familia Ranidae el día que presenté a Pelophylax perezi (López-Seoane, 1885), la rana común española, por lo que al que quiera ahora refrescar datos le remito a ese escrito.

Hoy conoceremos a otro anfibio de esta familia:
Rana ibérica (Boulenger, 1879)

Esta especie de rana recibe otro nombre vulgar bastante expresivo y que en ocasiones hacen referencia a una de sus características morfológicas específicas: rana patilarga. En Galicia la conocemos también con el nombre de rana zampexa, rana dos regos o rana vermella.

Etimológicamente su nombre deriva del latín "rana, ae" e "Iber, eris", habitante de Iberia.


Es endémica de la península Ibérica. Pertenece a la familia de las ranas pardas (como la rana bermeja) y está ampliamente repartida en Galicia y se extiende hacia el noreste de forma discontinua y puntual a través de la Cornisa Cantábrica hasta el Parque Natural de la Sierra de Aralar en Guipúzcoa, alcanzando, asimismo, las áreas más septentrionales de Palencia, norte y oeste de León y noroeste de Zamora. En la región más occidental de su distribución desciende hacia el Sur por la mitad norte de Portugal hasta la Sierra de San Mamede (Alto Alentejo) y, penetra por el Sistema Central a través de las Sierras de Béjar y Gata y Gredos, hasta la Sierra de Guadarrama. Al sur del río Tajo, en la provincia de Cáceres, existen poblaciones dispersas de rana patilarga localizadas en algunas sierras, siendo la de San Pedro la que representa el límite meridional de distribución para la especie en España Pero es en Galicia donde conserva el mayor número de individuos siendo quizás la rana Gallega por excelencia, ocupando toda nuestra comunidad autónoma, desde el nivel del mar hasta los 1.450 m de altitud. 


Muestra un amplio rango altitudinal. En la zona norte de su distribución vive desde cotas muy bajas, casi al nivel del mar, hasta altitudes de 1.450 m en la Serra de Queixa (Orense), 1.900 m en Somiedo (Oviedo) y 1.800 m en las Sierras del Teleno (Léon) y La Cabrera (Zamora). En el País Vasco vive preferentemente a baja altitud, no superando los 620 m. En el Sistema Central puede vivir a altitudes inferiores a 400 m en el valle de la Vera (Cáceres); sin embargo es una especie preferentemente montana y alcanza cotas de 2.425 m en la Sierra de Béjar, 2.400 m en Gredos y 2.120 m en Peñalara, Madrid

Coincide en su distribución septentrional con R. temporaria y en el País Vasco, con R. dalmatina. En el Sistema Central puede convivir sintópicamente con R. perezi.

Vive en zonas umbrías y se la encuentra asociada con frecuencia a arroyos y regatos de corriente rápida y temperatura baja con abundante vegetación, que discurren entre hayedos, robledales, alisedas, fresnedas o pinares. Captura sobre todo presas terrestres, fundamentalmente insectos, gusanos y arañas.

Es la más acuática de las ranas pardas de la península y aunque es de hábitos nocturnos, no es difícil observarla durante el día. 


Normalmente está activa durante todo el año, pero en las zonas de clima más frío cesa su actividad durante los meses de invierno hibernando desde Noviembre hasta Abril, oculta bajo alguna piedra, tronco o raíces.


La rana ibérica mide entre 29 - 40 mm los machos y 37 - 53 mm las hembras.

La cabeza es corta, ancha, con el morro aplanado y puntiagudo.


Destacan los ojos, de color dorado, bien separados entre sí y con la pupila de forma ovoide y horizontal y llama la atención el “antifaz” típico de las ranas pardas, una mancha oscura con forma triangular que se inicia en los orificios nasales y que llega hasta la zona temporal, por detrás del ojo y que engloba al tímpano; por debajo de esta mancha tienen una línea horizontal blanquecina que es más gruesa desde el ojo hacia atrás. El tímpano, poco destacado, es más pequeño que el ojo y está bastante separado de este. No tienen glándulas parótidas pero si que tienen en su parte superior dos pliegues en forma de líneas paralelas situados a ambos lados del dorso que se inician detrás de los ojos y que se extienden hasta las ingles, estas pliegues dorsolaterales son un poco gruesos, están algo sobre elevados y presentan una gran separación a la altura de las patas anteriores, lo que es característico de estas ranas (en  la rana temporaria o bermeja se juntan levemente a la altura de los hombros, lo que sirve para diferenciarlas). 


La garganta es oscura con una línea central clara. Tiene gran variabilidad de coloración: pardas, grises, arenosas..., Son típicas de esta especie unas manchas claras e irregulares esparcidas por el dorso, pero no están siempre presentes. A diferencia de la rana común carecen de la línea longitudinal media. El vientre, de color claro, suele presentar un reticulado abundante de manchas más oscuras, a veces rosadas. En la garganta, con un diseño similar al del vientre, pero más oscuro, destaca una línea central clara hasta el pecho (que puede servir para diferenciarla de la rana bermeja, aunque en los Picos de Europa se han observado ranas bermejas que la presentan). Las patas son muy largas (si las estiramos el talón rebasa el morro de la rana). La parte superior de las patas traseras, aparece, con mucha frecuencia, salpicada por unas manchas, con un diseño característico en forma de bandas más oscuras. Tiene 4 dedos en las patas anteriores y 5 en las traseras. La membrana interdigital de las patas traseras es de gran tamaño y suele rebasar la mitad de la longitud de los dedos (los que también puede servir para diferenciarla de la rana bermeja que las tiene mas pequeñas). Durante la época reproductiva, a los machos les crecen en el primer dedo de las patas traseras unas callosidades negras que le sirven para sujetar a la hembra durante la cópula.


Se reproduce entre noviembre y abril en zonas bajas y entre abril y julio en zonas de alta montaña. la cópula tiene lugar por la noche en los remansos de los ríos y en pequeñas represas de los canales de regadío, donde luego las hembras van a depositar entre 200 y 450 huevos.


El renacuajo es de color oscuro, grisáceo con distintos matices, del pardo al verde oscuro, con la zona ventral prácticamente negra, la cresta es grande, empieza al final del cuerpo y está salpicada por manchas claras y doradas. A los tres meses suele metamorfosearse. Alcanza la madurez a los dos años de vida. Puede alcanzar 9 años de vida.



Frente a depredadores que se aproximan (nutria y culebras de agua), salta al agua, mas tarde vuelve hacia la orilla, para camuflarse con la vegetación.



Entre sus parásitos se conocen trematodos y acantocéfalos.