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lunes, 1 de mayo de 2017

Otra de moscas

En la entrada pasada del blog, hablaba de moscas que no parecen lo que son. En esta voy a hablar de la "Mosca Española", que como era de esperar, no es una mosca. Da la impresión de que en este país nada es lo que parece ni lo que dice ser.

Conocemos con el nombre de mosca Española a Lytta vesicatoria, un insecto coleóptero de la familia Meloidae de color verde esmeralda metalizado. Su tamaño de 12 a 22 mm de largo y de 5 a 8 mm de ancho. 
Habita en ecosistemas cálidos y subtropicales. En Europa, bien extendida en sus regiones meridionales. Vive sobre las plantas de las familias Caprifoliaceae y Oleaceae: olivos, saúcos, fresnos, álamos, etc. 

Este insecto es famoso por ser el origen de una sustancia venenosa conocida desde antiguo: la cantaridina. Esta sustancia también pueden poseerla otros coleópteros.

En la familias de los Pyrochroidae y Anthicidae la cantaridina se utiliza como feromona de orientación y atracción, mientras que en las familias Meloidae y Oedemeridae es un mecanismo defensivo. Los machos de la cantárida transfieren la cantaridina a las hembras en el momento de la cópula para que estas cubran lo huevos con ella como una defensa contra los depredadores.
La cantaridina es un compuesto químico venenoso (bastan 40 mg para matar un hombre de 80 Kg), inodoro e incoloro derivado de los terpenos

La cantaridina fue aislada por primera vez en 1812 por el químico francés Pierre Jean Robiquet

Esta sustancia aplicada sobre la piel produce erupciones, enrojecimiento, irritaciones y vesiculación. se absorbe por las membranas lipídicas de las células epidérmicas, causando la liberación de proteasas de serina, enzimas que rompen los enlaces peptídicos en las proteínas, lo que causa la desintegración de las placas de los desmosomas, estructuras celulares implicadas en la adhesión célula-a-célula, dando lugar a desprendimiento de las tonofilamentos que mantienen las células juntas. El proceso conduce a la pérdida de conexiones celulares (acantolisis) y en última instancia la formación de ampollas de la piel. 

En 1959 Stouhgton y Bagatell publicaron un estudio sobre los efectos de la cantaridina en piel humana in vitro obtenida de amputaciones, demostrando que el polvo de cantárida producía acantólisis (Stoughton R, Bagatell F. The nature of cantharidin acantholysis. J Invest Dermatol. 1959; 33: 287-292). 

Epstein y Kligman llevaron a cabo dos estudios pioneros en el uso de cantaridina como tratamiento de las verrugas. En el primero de ellos, en 1958, trataron a 113 pacientes con una solución de cantaridina al 0,7% y un intervalo de curas semanales. Este estudio incluía todo tipo de verrugas y los datos sobre su aplicación en verrugas plantares no quedaron correctamente diferenciados  (Epstein WL, Kligman AM. Treatment of warts with cantharidin. AMA Arch Dermatol. 1958; 77 (5): 508-511). El segundo estudio se centró en el tratamiento de las verrugas digitales y periungueales (Epstein WL, Epstein J. Cantharidin treatment of digital and periungueal warts. Calif Med, 1960; 93: 11-12).

Tras estos primeros estudios surgen en la literatura de la época (inicios de los 60) numerosas publicaciones de casos clínicos sobre el uso de la cantaridina como tratamiento tópico de las verrugas.(Kaminsky A, Velazco M, Kaminsky CA. Euphorbia and cantharidine in the topical treatment of verruca. Dia Med, 1959; 31: 1373-1380. Ormond CS. Cantharone, a cantharidin tincture as a useful agent in treating intractable plantar lesions. JAPMA, 1962; 52: 427-430. Findlay GH. Wart relapses at the edges of therapeutic cantharidin blisters. AMA Arch Derm, 1959; 80 (5): 589-590).

Antiguamente, el extracto de cantárida se presentaba en polvo (obtenido mediante desecación y triturado) de color marrón amarillento tirando a marrón aceituna con reflejos iridiscentes, de olor desagradable, tintura o aceite y emplasto. Es  de sabor amargo, en contacto con la lengua puede apreciarse su acción vesicante. Para diversos tratamientos médicos se prescribía en forma de vomitivos y purgantes, pero nunca oleosos, dado la solubilidad de la cantaridina en el aceite.

Aparte de los efectos vesicantes sobre la piel, tomada por vía oral afecta la mucosa gastrointestinal donde produce epigastralgia, náuseas, vómito y diarrea, y en el urotelio desde el riñón hasta la vejiga donde produce irritación intensa incluso hasta la retención urinaria y sangrado (hematuria). En pequeñas dosis únicamente producirían molestias urinarias acompañadas de priapismo por vasodilatación. Por esa razón, erróneamente se creía que se trataba de un afrodisíaco.
La sustancia es utilizada desde muy antiguo. 

El uso médico de este escarabajo parte de algunas descripciones que realizará Hipócrates. 

En su obra «Historia Natural», el escritor, científico, naturalista y militar romano Plinio «el Viejo» cita hasta en catorce ocasiones su empleo: «Tiene la propiedad de quemar la carne, también provocan la orina; por esto las daba Hipócrates a los hidrópicos (quienes sufrían acumulación de líquidos)». 

El médico Disocórides le atribuye propiedades vasodilatadoras y ya menciona sus efectos sobre la erección: «Tiene tanta eficacia en provocar la lujuria estos animalejos...».

Según Tácito, Livia –esposa del Emperador Cesar Augusto– también sabía de su valor como afrodisíaco, puesto que se rumoreaba que la administraba mezclada en comida o vino con el fin de chantajear las indiscreciones sexuales a las que daba pié en los adversarios políticos de su marido.

La erección espontánea del pene por vasodilatación, convirtió a la cantárida en el afrodisíaco de referencia hasta el siglo XVII cuando cayó en desuso dado el número de envenenamientos, con consecuencias mortales, que produjeron tales prácticas. Sólo a mediados del siglo XVIII volvería a estar de moda, cuando en Francia se la conoció como los caramelos Richelieu: “pastilles Richelieu”.
De la misma forma se dice que la cantaridina fue causa de detención de Donatien Alphonse François de Sade, conocido como el marqués de Sade, que en el verano de 1772 en Marsella pidió los servicios de 4 prostitutas a las que por un cuadro médcio de dolor de estomago, nauseas y malestar general el día posterior fueron diagnosticadas de  envenenamiento con los famosos ‘’caramelos Richelieu’’. El marqués de Sade fue condenado a muerte por sodomía y envenenamiento y tubo que huir de Francia. Estos mismos carmelos los utilizaba Luis XIV para garantizar la lujuria del rey con Madame de Montespan.
En lo que afecta a la historia de nuestro país se cree que Fernando II de Aragón murió como consecuencia de este compuesto al tomarlo para aumentar su virilidad y tener un hijo varón con su segunda mujer. Fernando «El Católico» se casó con Germana de Foix, de 18 años de edad, menos de un año después de la muerte de Isabel la Católica. El matrimonio levantó las iras de los nobles de Castilla y de la dinastía de los Habsburgo, ya que lo interpretaron como una maniobra de Fernando el Católico para impedir que el hijo de Felipe «el Hermoso», el futuro Carlos I, heredase la Corona de Aragón. Y así era, pero todo pasaba porque el matrimonio tuviera hijos. Precisamente con ese propósito, Fernando recurrió supuestamente a la cantárida. El abuso en el consumo de este afrodisíaco habría provocado graves episodios de congestión al monarca, lo que derivó en una hemorragia cerebral. Según Jerónimo Zurita, cronista del Reino de Aragón, el Rey sufrió una grave enfermedad ocasionada por un «feo potaje que la Reina le hizo dar para más habilitarle, que pudiese tener hijos. Esta enfermedad se fue agravando cada día, confirmándose en hidropesía con muchos desmayos, y mal de corazón: de donde creyeron algunos que le fueron dadas yerbas». Si bien nunca se ha podido demostrar científicamente, sus contemporáneos no tenían dudas de que el cóctel de afrodisíacos, en especial por la cantárida, era el culpable del progresivo empeoramiento en la salud del anciano rey. Ninguno de los hijos del matrimonio llegó a adulto.
También fue usada como abortivo, como estimulante (ya que otro de sus efectos es el de producir insomnio y una cierta agitación nerviosa), y en la Italia renacentista había sido también un producto predilecto de envenenadores y conspiradores directamente como veneno (en polvo, mezclada con la comida, puede pasar inadvertida). Se dice que probablemente fue la causa del fallecimiento del caudillo Simón Bolivar.

Antiguamente, para determinar si una muerte se había producido por los efectos de la cantárida se recurría a una prueba de vesicación. En concreto, una de esas pruebas consistía en frotar parte de las vísceras del fallecido, disueltas en aceite, sobre la piel afeitada de un conejo; la absorción de la cantaridina y su acción vesicante son tales que sus efectos se apreciaban en la piel del conejo.