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viernes, 12 de agosto de 2016

LOS ATAQUES VIKINGOS A GALICIA, LA RÍA DE AROSA Y LAS TORRES DE OESTE (CATELLUM HONESTI)

Hace una semana escasa que han sido las fiestas de Catoira, con su Romería Vikinga.
Ya es la 56 edición de la fiesta que se ha hecho mayor y es de interés internacional desde hace 14 años.
Por primera vez he podido acudir a ver parte de ella. He disfrutado como un enano, aunque pude estar muy poco tiempo, y he aprendido cosas que ahora quiero compartir. Por ese motivo escribo esta entrada en el Blog, en el que reviso la historia de los Vikingos en Galicia, sus incursiones por la ría de Arosa (un pedazo del paraíso que ha quedado olvidado en Pontevedra) y que fue lo que pasó con ellos en Catoira.

Comenzaré contando que tenemos varias fuentes históricas latinas que comprenden desde el siglo IX al XIII que nos narran los ataques a la península Ibérica de huestes normandas venidas del norte de Europa (Escandinavia), los Lordomani, Nordomanni, Nortmani o Nordmanni como se les llamó entonces: los anales Bertiniani, la Crónica Abeldense, la Crónica de Alfonso III o la Crónica de Sampiro entre otras. Parte de lo contado en ellas se confirma y completa con las descripciones que hacen los autores arábes de los que ellos denominaron al-majüs o al-ardumâaniyyîn (adorador del fuego o pagano del norte).

Estas gentes venidas del Norte de Europa (Escandinavia) son lo que después conoceremos como Vikingos (del inglés viking, y este del nórdico antiguo víkingr).

Hoy llamamos la  "época vikinga" al periodo histórico en Escandinavia y su área de influencia en Europa entre los años 789 y 1100, durante el cual los vikingos atacaron y exploraron la mayor parte de Europa, del sudoeste de Asia, de África norteña y de Norteamérica nororiental. Galicia, como era de esperar, no se libró de sus correrías.
Las primeras expediciones Vikingas no estaban formadas por militares profesionales con ansia de conquista política, sino varones que en caso de no haberse apuntado a una expedición de saqueo, trabajarían en su tierra como mercaderes, tallistas, carpinteros, agricultores, ganaderos, herreros o cualquier otro oficio propio de la vida en una granja nórdica, y que lo que pretendían era saquear mediante asaltos rápidos y por sorpresa (el llamado strandhög), ataques relámpago en los que eran imprescindibles velocidad, movilidad, inteligencia y una gran capacidad para golpear duro antes de que el oponente pudiese reaccionar, para volver a sus tierras natales con gloría y riqueza como para poder establecerse por cuenta propia. 

Los primeros en actuar así fueron los vikingos procedentes de la costa occidental Noruega (780-790) procedentes sobre todo de Hordaland y Rogaland. Les siguieron los vikingos del sur de la península escandinava (790-800) procedentes de Oslofjord y de la región del Viken. Finalmente se añadieron los vikingos procedentes de la península de Jutlandia (800-810). Con el tiempo los Vikingos Daneses fueron haciéndose más ambiciosos y buscaron sembrar el terror por las ciudades del interior de Gran Bretaña y Francia fundamentalmente, imponiendo rescates monetarios (danegeld) a cambio de su retirada o por liberar rehenes secuestrados.

Rondaba el mes de Agosto del año 844 cuando los Vikingos llegaron  por primera vez a las costas Gallegas, empujados por una tempestad, no sin antes haber pasado por Asturias y atacar Gijón. Los "Anales de San Bertín o Annales Bertinniani"  nos cuentan que los Vikingos "viajaron desde Garona hasta Toulouse causando estragos por donde pasaban sin encontrar oposición alguna. Entonces algunos de ellos se separaron allí y atacaron Galicia, pero muchos perecieron, en parte porque hubo un contraataque y les atacaron con proyectiles y en parte porque se encontraron en medio de una tormenta en el mar". Tras saquear las aldeas costeras que encontraron a su paso llegaron hasta la Torre de Hércules (el Farum Brecantium) de Coruña y viendo su tamaño debieron pensar que allí había una importante ciudad para saquear. Nada mas lejos de la realidad, pues allí solamente había una pequeña población llamada Clunia que ese mismo día arrasaron por completo (hay quien dice que lo que arrasaron es lo que hoy conocemos como Betanzos). Tras ello, saquearon toda la zona de alrededor y continuaron hasta adentrarse en la provincia de Lugo. Llegaron a Chantada y la arrasaron y asesinaron a sus gentes. Lo mismo sucedió con todas las villas y poblaciones de la zona: las fortalezas de Chantada, Merlán y castro de San Sebastian. Los fugitivos supervivientes se refugiaron en Castro-Candad que se hallaba bajo el cuidado de los caballeros Olmundo y Ergica de Erice y allí esperaron a las tropas que mandaba el rey. Cuando llegaron las tropas del rey Ramiro al lugar, fueron ayudadas por los refugiados mandados por los hermanos Erice  y empujaron a los vikingos hasta la ribera del Miño dónde les obligaron a librar batalla en el actual "Camporramiro". Allí el rey don Ramiro los venció y desbarató, y luego mandó poner fuego a la flota y les quemó 70 naves.

Los Vikingos dirigieron sus naves entonces hacia Lisboa, a la cual atacaron en tres ocasiones, para después llegar "al sudoeste español, donde lucharon largo y tendido con los sarracenos. Al final fueron derrotados y volvieron a sus barcos" según nos cuentan la Annales Bertinniani.  En el sur peninsular los Vikingos acabaron en Sevilla saqueando y quemando antes a su paso Cádiz y Coria del río, para después remontar el Gaadalquivir sin grandes esfuerzos. Los Sevillanos al ver a los Vikingos huyeron y se refugiaron en Carmona y las zonas de montaña. Nadie se atrevió a hacerles oposición y saquearon, quemaron y exppoliaron a su antojo durante más de un mes. No obstante  el historiador del siglo X Ibn al Qutiya cuenta que los sevillanos habían recibido noticias de los ataques Vikingos a Lisboa y que  estaban formando un ejército reclutando tropas del emirato de Córdoba y de las fronteras. Estas tropas tardaron en llegar pero cuando estuvieron disponibles pasaron a cuchillo a dos destacamentos de Vikingos y colgaron sus cuerpos de postes o los ataron a palmeras en los huertos de Sevilla. Cuando los Vikingos vieron esta respuesta se reunieron de nuevo en sus barcos y de vuelta por el Guadalquivir, cambiaron sus rehenes por ropa y comida (lo cual da fé de su calamitoso estao) y pusieron rumbo hacia la Galia, posiblemente a su base en la boca del Garona. Tras esto Abderraman II mando reconstruir las muralladas arrasadas y quemadas por los Vikingos y se puso manos a la obra para construir astilleros y dotarse de una armada naval temiendo próximos ataques.

Pero volvamos a Galicia. Después de este primer ataque Vikingo, es muy posible que hubiese más escaramuzas de menor importancia en las costas Gallegas, de las cuales no nos han quedado narraciones históricas de importancia, pero sí el dato de que en la ría de Arosa en el año 846 se quemaron varías iglesias, muy posiblemente por ataques Vikingos.Pero a los Vikingos les quedó la idea de que el saqueo en España traía poco botín y demasiado riesgo y bajas.

Sin embargo, los Vikingos decidieron volver a saquear en tierras Gallegas, en pleno reinado de Ordoño I y en el año 859 llegan a la costa Gallega unas 62 naves capitaneadas por Hásteinn y Bjorn Ragnarsson procedentes de Normandía y que se dirigían a atacar Roma. A su paso por la costa Gallega entran por la Ría de Arosa y tras llegar a Catoira remontan el río Ulla hasta Iria Flavia y la saquean (al parecer fue tras esta incursión vikinga cuando se decidio el traslado de la sede episcopal de Iria Flavia a Santiago de Compostela.) De allí se dirigen hacia Santiago de Compostela y la sitian. En esa ocasión el conde Pedro se enfrentó a los Vikingos y llegó a destruirles 38 barcos. Los Vikingos supervivientes, sin conseguir culminar el asalto y saqueo de Santiago de Compostela, pero habiéndose cobrado previamente el rescate que pedía por levantar el asedio, decidieron seguir su expedición de saqueo  y se dividen en dos grupos quedando uno cerca de las costas del Norte de España y dirigiéndose el otro hacia el sur.

Atacan de nuevo Sevilla y se enfrentan a la flota de Abderraman II, la derrotan con dificultad y llegan hasta Cadíz. Finalmente son expulsados y sus barcos se dirigen al norte de Marruecos (Nador) y el levante español, saqueando Orihuela, Valencia e incluso Baleares. La Crónica Rotense de Alfoso III cuenta que estas naves llegaron después incluso a Saquear Italia y Grecia para finalmente volver a través del estrecho de Gibraltar a Normandía. Sin embargo en el estrecho de Normandia la flota de Abderraman II les da zurrapa y reducen su flota en dos tercios. No obstante, estos barcos que quedaron aún tenían ganas de bronca y saquearon el sur de Portugal y  dirigiéndose después hacia el Cantábrico de nuevo, al pasar por Pamplona la saquearon y sorprendieron y tomaron prisionero a su señor, García Íñiguez. Este quedó libre tras pagar  parte del gran rescate que le exigieron y dejar de rehenes a algunos de sus hijos (de los que la historia no vuelve a decir nada).

Manuscrito (folio 241) de la Crónica albeldense (siglo IX), donde menciona brevemente la derrota de los vikingos en las costas gallegas por las tropas del conde Pedro.

Sin embargo, los siguientes 100 años parecen ser de relativa calma en las costas Gallegas en lo que se refiere a ataques Vikingos: hacia el año 930 invadieron Tui cuando era obispo Naustio, que se retiró al monasterio de Labruxe (Labrugia) gobernando desde allí la diócesis. No se les volvió a ver hasta el año 951 y el 964. En esta última fecha se les enfrenta el Obispo de Mondoñedo, Rosendo de Celanova.

Pero fue en el año 968, durante el reinado de Ramiro III (que aún era un niño de 7-8 años de edad), cuando Galicia sufre otro ataque Vikingo de importancia considerable y según los historiadores el más sangriento. Ese año, el segundo duque de Normandía viendo peligrar su reino, solicita ayuda a sus parientes Noruegos y Daneses para luchar contra Lotario rey de Francia y los Vikingos tras prestarle ayuda decidieron establecerse en Normandía. Fueron estos Vikingos los que espoleados por las supuestas riquezas Compostelanas y animados por los mismos Duques de normandía y Lotario que ya habían pacatado y les veían problemáticos, decidieron atacar las costas Gallegas con unas 100 naves bajo el mando de Gudrød (Guðrǫðr), hermano de Harald Gråfeldr (Gunrod según las fuentes gallegas). En realidad de Normandía habían partido el doble, pero 100 de las naves hicieron parada en el Cantábrico para atacar Bretaña. Los Drakar entraron de nuevo por la ría de Arosa y desembarcaron en Juncariae (Xunqueira) en Cabreira (entonces puerto de Cabreriza), para dirigirse de ahí a Iria Flavia y posteriormente a santiago de Compostela a pie. En su camino los Vikingos arrasaron e incendieron todo y capturaron a la gente del lugar. Por aquellas fechas se habían disputado el control del obispado de Santiago de Compostela Rosendo y Sisnando II, habiendo acabado la cosa cuando Sisnando expulsó a Rosendo de la ciudad. Fue pues al obispo de Compostela Sisnando II al que le tocó luchar contra los Vikingos, lo cual hizo en las proximidades de Iria Flavia, en las cercanías del Río Louro, tras remontar el río Ulla. Sisnando peleó fieramente el 29 de Marzo de ese año en la conocida como "Batalla de Fornelos", donde falleció atravesado por una flecha. Los Vikingos se esparcieron entonces por Galicia, llegando hasta el Courel. En esta oleada los Vikingos obligaron al obispo de Tui Viliulfo a refugiarse en el monasterio de Ribas de Sil (Lugo). La ciudad de lugo la defendió por aquel entonces el obispo Hermenegildo. Una vez cansados de saquear durante un año completo los Vikingos, cargados con su botín y prisioneros deciden volver a sus Drakar y levantar velas, pero se encontraron que les esperaba el conde Gonzalo Sánchez que les dió matarile y quema la mayoría de sus naves en los alrededores de la ría de Ferrol. Los Vikingos supervivientes deciden dirigirse de nuevo hacia el sur y saquear la costa comprendida entre el río Douro e Santarém.

Tras este ataque Vikingo el rey Alfonso III de Asturias ordena construir el Castellum Honestí en la ría de Arosa, en su confluencia con el río Ulla para protegerse de nuevos ataques Vikingos.

Después de esto, los Vikingos solo aparecen esporádicamente por las costas Gallegas y sin ganas de demasiada bronca al parecer, hasta que en el año 1015, dirigidos por Olaf Haraldsson deciden atacar Castropol, Betanzos, Ribas de Sil y Tui (conocida en las sagas nórdicas como Gunnvaldsborg, la ciudad de Gonzalo), donde desembarcan por sorpresa remontando el Miño y masacran al ejército del conde Menedus, destruyen la ciudad y toman como prisionero al obispo Alfonso y a los nobles.  El rescate costó 12.000 piezas de oro y Tui perdió la sede episcopal. La diócesis quedó entonces unida a la de Santiago de Compostela durante casi sesenta años y además Tui dejó de ser un núcleo comercial en torno al puerto fluvial. Tras asolar Tui los Vikingos remontan  el río Miño, llegando hasta Ourense y a Ribas de Sil (Lugo). Durante estos años las tropas del Alfonso V "el noble" de león son las que luchan y derrotan en varias ocasiones a las del Vikingo. Es también alfonso V el que decide reforzar las murallas del Castillo Honesti y quien el 29 de outubre de 1024 dona las torres a Vistruario obispo de IriaFlavia.  Por otra parte, Olaf Haraldssonn fue el conocido en vida como Olaf el grande y posteriormente llamado Olaf II el santo, rey de Noruega.

Posteriormente el rey de León Alfonso V muere asediando una ciudad musulmana en Portugal y su hijo Vermudo III que era solo un niño se convierte en sucesor al trono y es nombrado rey. El reino queda entonces en parte bajo la tutela de su madrasta Urraca Garcés, cuarta hija del rey navarro García Sanchez II de Pamplona, padre de Sancho III Garcés de Pamplona-Navarra, que a su vez era hermano de Urraca Garcés. Durante el reinado de Vermudo III de León, apodado el Mozo, en el año 1028, Ulv Galiciefarer,  Jarl Galizu-Úlfr o Galicieulf como también se le conocía (el "lobo de Galicia")  dirige una nueva expedición de ataque a las costas Gallegas a través de la ría de Arosa pero es repelido por las fuerzas del obispo Cresconio en Catoira, no sin que antes saqueara localidades como Redondela o recintos monásticos en las islas de San Simón, Cies y Toralla. Parece ser que es a raíz de estas incursiónes Vikingas  de Ulf cuando el obispo Cresconio decide proteger la ría de Arosa reforzando mas el "Castellum Honesti" (hoy conocemos sus restos arqueológicos como "las torres de Oeste"). Tuvo buena vista el obispo, pues hubo de luchar allí de nuevo con los Vikingos el año 1066 siendo ya rey de León Fernando I el Magno. Algunas leyendas incluso afirman que Ulv antes de esto sirvió como mercenario en las tropas del conde gallego Rodrigo Romáriz, en el asalto al castillo de Labio, cerca de la actual Lugo, en el contexto de las revueltas contra Vermudo III. Ulf también ayudaría a Romariz contra los vascos, logrando también la victoria.
Impresionante resumen gráfico de las correrías de los Vikingos en la península Ibérica tomado del nº 26 de la Revista Desperta Ferro dedicado a los Vikingos.

Las reformas  del Castellum Honesti continuaron bajo los mandatos de los sucesores de Cresconio: en 1071, el obispo compostelano Don Diego Peláez edificó en el Castillo Honesto un gran palacio y levantó nuevas fortificaciones y confió la custodia (alcaldía) de la fortaleza un rico propietario y caballero de su confianza llamado Gelmiro o Gelmirio, padre de Don Diego Gelmírez primer arzobispo de Compostela, que además, nació allí. 
 
En el siglo XI se define la estructura definitiva del Castillo estando compuesta la fortaleza por siete torres que amurallaban un recinto rodeado de pantanos. Además Xelmiréz ordenó construir una capilla en honor al Apóstol Santiago.

Hoy sabemos que el Castellum Honesti se construyó sobre restos romanos pues el historiador romano Pomponio Mela menciona ya en su obra la existencia de las "Turris Augusti" en ese enclave. Los romanos a su vez edificaron sobre restos castrexos, de lo que tenemos evidencia por los restos arqueológicos encontrados en el lugar.

Las Torres de Oeste fueron declaradas Monumento histórico-artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional mediante decreto de 3 de junio de 1912 y a partir de 1970 se restauraron.

Imagen de las torres de Oeste hace unos años, con un Drakkar atracado al fondo.
 
Torres de Oeste hoy con el actual puente construido para el AVE al fondo, 
estupendo ejemplo de ese "feismo" tan típicamente Español.
Torres de Oeste hace unos años, con un Drakkar atracado al fondo.
Torres de Oeste hoy

Una vez conocida toda esta historia, podemos hablar del origen de la romería de Catoira :-)

En 1959 el cura de Isorna, Faustino Rey Romero y Baldomero Isorna Casal (poeta Catoirense) fundan el "Ateneo do Ullán", un foro artístico y literario formado por intelectuales de las tierras del Ulla. Son ellos los que deciden iniciar una fiesta para rememorar el desembarco de los Vikingos y su rendición a la cristiandad gallega. A partir de 1991 el Concello de Catoira pasa a encargarse de la fiesta y deja de ser una iniciativa privada.
Así que desde 1961, el primer domingo de Agosto se celebra en Catoira una romería en el enclave de las Torres de Oeste (ruinas restauradas del Castillum Honesti) en el transcurso de la cual los Catoirenses representan  a los Vikingos que llegan en su Drakkars ante la expectación de grandes y pequeños

Llegan los Drakkars a las Torres de Oeste desde puertos vecinos
Falso Drakkar atiborrado de Vikingos peleones.
 Falso Drakkar amarrado en el puerto de Carril el día antes de la romería.
Otro falso Drakkar llegando a las Torres de Oeste cargado de Vikingos el día de la fiesta.





ataviados de Vikingos. Eso sí, la mayoría de ellos de Vikingos de leyenda, con los ficticios cascos cornudos y muchas ganas de cachondeo.
Vikingo cornúpeta, armado con espada y el típico escudo circular de madera.  
Vikingo con casco cornudo y colgante de dedos humanos al cuello.

que al parecer, con el paso de los años se van haciendo cada vez más exagerados  :)
A este Vikingo dos cuernos le parecían poco :)

y  gritan, vociferan y jalean al público todo lo que pueden
 Las mujeres cada vez participan más en la representación.

para después luchar contra otro grupo ataviado de cristianos de la época. 
Dos fieros Vikingos se rinden ante un guerreo Cristiano y su noble hija.

Cualquiera que desee participar en la fiesta disfrazado puede hacerlo, a sabiendas de que puede acabar cubierto de vino tinto del Ulla (que corre en mayor abundancia que corrió la sangre en el desembarco real de 1015) o de lodo de la ría, si la marea está baja.


En 1988 resta fiesta se declaró de "Interés Turístico Nacional" y en el 2002 de "Interés Turístico Internacional".

En 1993 Catoira se hermana con la villa de Frederikssund (Dinamarca) y en 1994 con la villa británica de Watchet.

Uno de los mas hermosos Drakkar utilizados en la fiesta es una perfecta reproducción de uno de aquellos pecios


que además lleva el nombre de la hermana ciudad de Dinamarca


Es realmente hermoso verlo navegando en la ría o atracado en Catoira


NOTA: El que quiera ver algunas mas de las fotografías que pude hacer este año en la fiesta, puede hacerlo aquí.